OSLO.- El viento de libertad que sopla sobre el mundo árabe bajo el impulso de las redes sociales ha colocado a los ciberactivistas del norte de África como los grandes favoritos para ser galardonados con el Premio Nobel de la Paz 2011, que se anunciará el viernes en la capital noruega.

La lista de candidatos se mantiene en secreto, pero también suenan a lo lejos otros nombres como el del disidente cubano Osvaldo Paya Sardinas; la pacifista liberiana, Leymah Gbowee; el ex canciller alemán, Helmut Kohl; el primer ministro de Zimbabue, Morgan Tsvangirai; la Unión Europea y la organización no gubernamental rusa Memorial.

Sin embargo, este año las opiniones coinciden. Los expertos están convencidos de que el galardonado vendrá de la primavera árabe, como ha dado en llamarse a las revueltas populares que derrocaron a regímenes autoritarios en Túnez, Egipto y Libia, hicieron estremecer a las autocracias de Siria, Yemen o Bahrein, y forzaron cambios democráticos en otros países como Marruecos.

Decisiones polémicas

El presidente del Comité Nobel, Thorbjoern Jagland, negó que vaya a ser "especialmente difícil" encontrar a un vencedor. "Por supuesto que hay numerosas tendencias preocupantes en el mundo, que van en sentido contrario a la paz, pero también existen varias positivas", remarcó. En esta edición hubo un récord de 241 individuos y organizaciones propuestas para la distinción.

Desde su llegada al cargo, Jagland no ha dudado en causar revuelo: en 2009 otorgó el premio al presidente de EEUU, Barack Obama, apenas unos meses después de su llegada a la Casa Blanca; y el año pasado, al disidente chino encarcelado, Liu Xiaobo, motivando el malestar de Pekín. Precisamente, Xiaobo (de 55 años) salió brevemente de prisión el mes pasado, pero sólo por la muerte de su padre, y no se conocen noticias precisas sobre su estado de salud.

El director del Instituto de Investigación sobre la Paz de Oslo, Kristian Berg Harpviken, coincidió en que los levantamientos árabes son el tema favorito: "el comité actual indicó muy claramente que quería un premio relacionado con la actualidad y que tenga un impacto en la evolución política". A su criterio, el galardón podría recaer en la dirigente egipcia, Esraa Abdel Fattah, y en el Movimiento 6 de Abril que fundó en Facebook con Ahmed Maher en 2008, una coalición no violenta opositora al derrocado presidente, Hosni Mubarak. La opción egipcia sería el ciberactivista Waël Ghonim, el directivo de Google que inspiró las manifestaciones de la plaza Tahrir de El Cairo, lo que le costó 12 días de cárcel. La revista Time lo incluyó en su lista de las personalidades más influyentes del año.

Si la mirada se posa en la Revolución de los Jazmines de Túnez, que expulsó del poder a Zine El Abidine Ben Ali, la mayor atención se orienta hacia la bloguera Lina Ben Mhenni, conocida por sus crónicas firmadas con el seudónimo Tunisian Girl.

El historiador especializado en los Nobel, Asle Sveen, piensa que las dos mujeres pueden ser premiadas juntas: "ellas comparten la misma causa, son musulmanas moderadas y utilizan las redes sociales para cimentar la revolución".

En el mismo entorno de las revueltas prodemocráticas se mencionó a la cadena de televisión árabe Al Jazeera, que fue una firme impulsora de las revoluciones en la región, con transmisiones en vivo desde las plazas ocupadas.

En casi 110 años, sólo 12 mujeres han recibido el Nobel de la Paz; la última fue la ecologista keniata, Wangari Maathai, en 2004, que falleció recientemente. Si la pista femenina es la correcta, también podría recompensar a la activista de derechos humanos afgana, Sima Samar, o a la rusa, Svetlana Ganushkina. El premiado obtendrá U$S 1,4 millón. (Especial-AFP)